Sindrome de la tercera generación


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Hace algunos años escuché al Dr. Lowell Davey, presidente de la Red de Radiodifusión Bíblica (Cadena radial cristiana que transmite en ocho idiomas), decir que toda organización está condenada a fracasar en manos de la tercera generación que la administre. Para explicarlo mejor, tomó como ejemplo al pueblo de Israel en los tiempos bíblicos, y dijo que su historia refleja lo siguiente:

El fervor de los padres en la primera generación.

El conformismo de los hijos en la segunda generación.

La apatía de los nietos en la tercera generación.

Puede ser que en su experiencia esto haya sido distinto, pero la verdad es que los padres tenemos el potencial de comunicar valores y verdades a la próxima generación, que de ninguna otra manera serán transferidos.

Este artículo tiene la perspectiva Bíblica sobre este tema, tomando como ejemplo al pueblo de Israel, ya que ellos vivieron repetidas veces lo que nosotros debemos evitar hoy.

Quiero mencionar la causa que determinó el fracaso de la tercera generación después del Exodo, en la historia de Israel.

El problema de la transferencia de la verdad a nuestros hijos

¿Conoce lo que es la carrera de postas o de relevos?, es una carrera por equipos de 4 personas, cada una corre 100 m. y entrega un bastón llamado testigo o testimonio al siguiente competidor y así se pasan hasta que completa el último los 400 m.. Esta carrera se gana o se pierde al pasar el bastón de testimonio.

El antiguo libro de los jueces habla de las generaciones de Israelitas que se criaron después de los grandes acontecimientos del éxodo y de la conquista de Canaán. El plan de Dios era que cada generación pase el bastón de testimonio a la próxima generación, pero la segunda generación no pasó el bastón a la tercera desencadenando así, un fracaso sin precedentes.

La primera generación es la de Josué, el sucesor de Moisés, y los ancianos que sobrevivieron a Josué. (El libro de los Jueces cap. 2 y vers. 7) ellos vieron las aguas del mar rojo separarse, y después de cruzar el mar en seco, vieron cerrarse las aguas sobre el ejército de faraón. Ellos vieron temblar el monte de Sinaí, recibieron el pan del cielo, cada día mientras caminaban por el desierto. Esta generación fue fervorosa, conocía a Dios y había dado testimonio de sus maravillas.

La segunda generación son los hijos de Josué y los hijos de los hombres que habían luchado junto a él. Se criaron con las historias que sus padres les contaban acerca del poder y la provisión de Dios. Ellos no habían oído los retumbos del Monte Sinaí, no habían visto el mar abrirse en dos, no recibieron agua de la roca, pero lo escucharon de sus padres, a ellos les fue transferida la verdad que sus padres conocieron y permanecieron fieles, temiendo a Dios. Esa generación, comenzó a construir casas y cultivar sus propios campos, no tuvieron que esperar el pan del cielo, pero en su comodidad, cometieron el gran error de no transferir a sus hijos el testimonio que recibieron de sus padres. Se quedaron con el bastón, dejaron de correr con sus hijos. Decían: quiero que mis hijos tengan lo que yo no tuve. El relato bíblico nos dice que la tercera generación después del Éxodo, no conoció a Dios. (libro de los Jueces cap. 2 y vers. 7 a13).

La tercera generación los nietos de Josué y los de su generación. fracasó, no conocía a Dios (Jueces 2:10, la Biblia) Algunas opiniones acerca de la raíz del fracaso:

La influencia de la sociedad, Sí, en parte, porque estaban rodeados por naciones paganas.

El estilo de vida cómodo, que les afectó grandemente. Por supuesto, eso contribuyó al fracaso, pero no fue determinante. La razón de más peso del fracaso de la tercera generación fue que sus padres solamente se preocuparon en darles bendiciones materiales, y nada espiritual, ni siquiera las tradiciones fueron transferidas. Probablemente esa sea la razón del fracaso en manos de la tercera generación hoy en día. Los hijos menosprecian lo que sus padres y abuelos valoraron y les falta el temor a Dios que les aleje del mal.

Conclusión.

La forma de cambiar la historia de la tercera generación (nuestros nietos), es transferir la verdad a nuestros hijos hoy, es darles el bastón no solo de lo material, sino también de los valores, de la integridad, del temor a Dios, del amor al prójimo, de la solidaridad con el necesitado.

Salmos 112:1-2 dice: Bienaventurado el hombre que teme a Jehová y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra, la generación de los rectos será bendita.


by Hugo Salinas - Edic. #57 - 2.017

 Hugo Salinas

Por Hugo Salinas

Director de Operaciones de la radio BBN en español (AM1350). Transmite un interesante segmento radial “Tome un Minuto”. E-mail: hsalinas@bbnradio.orgTel. 221-8717.