Si No Tienes Algo Bueno que Decir de una Persona, Mejor No Digas Nada

如果你找不到别人的好话说,那你就保持沉默

Mi padre, Luis Mon Sánchez,  nació  en Panamá y vivió sus primeros años y  adolescencia en San Miguel, Archipiélago de Las Perlas.  Su estirpe isleña nunca le abandonó y estaba convencido de que la convivencia con los demás era fundamental para sobrevivir en las pequeñas comunidades del Panamá de principios del siglo XX.

Si No Tienes Algo Bueno que Decir de una Persona, Mejor No Digas Nada. Su padre era Simón Mong, un inmigrante chino de Shunde Shun san,  Guangdong, China, quien se estableció en un poblado del delta del río de Las Perlas y su madre Narcisa (Amuy) Sánchez,  nacida en Panamá e hija de un paisano  que llegó  a finales del siglo XIX  durante los trabajos de la construcción del canal por los franceses.

A pesar de que creció en un medio rural y cursó apenas algunos años de educación secundaria, mi padre siempre tuvo presente que la educación era imprescindible para desarrollarse en sociedad.

Se dedicó al comercio y su relación con las personas que le rodeaban era fácil. Amistoso y respetuoso  aunque muy directo cuando expresaba sus opiniones, siempre decía que “si no tienes algo bueno que decir de una persona, mejor no dices nada”.

 

 

Ramón MonSi No Tienes Algo Bueno que Decir de una Persona, Mejor No Digas Nada

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