El Cristiano frente a los Problemas Morales Contemporáneos

El seguidor de Cristo se enfrenta hoy a diversos dilemas morales. Muchos plantean que el Señor está cerca debido a todo lo que sucede alrededor, lo que se ve en la televisión y lo que la sociedad defiende hoy día como aceptable y correcto.

La pregunta que muchos se hacen es, ¿Qué deben hacer los cristianos frente a lo que sucede en el mundo? ¿Se debe protestar y alzar la voz? ¿Esperar en el Señor y no tomar acciones? Estas preguntas son válidas. No obstante, los cristianos se enfrentan a un sin número de problemas que en realidad no son nuevos y no toman a Dios por sorpresa.

Aunque hay muchos debates sobre ciertos temas actuales, como el matrimonio homosexual, el aborto, el racismo, etc., es importante mencionar que cualquier idea humana que no refleja el diseño de Dios viene como resultado de la desobediencia del hombre a la ley perfecta de Dios (Génesis 3, Romanos 1). Sin embargo, ¿Qué debe hacer el cristiano con respecto a estos asuntos? Este artículo le dará tres consejos prácticos a los cristianos sobre cómo enfrentar estos dilemas contemporáneos.

  1. Busque la palabra de Dios (I Timoteo 3:16)
    Si bien es cierto hoy día hay mucha información disponible en los diferente medios, el cristiano debe ir a la Biblia y ver lo que Dios dice, así cómo lo hacían los creyentes de Berea (Hechos 17:10-11). Es bueno buscar en internet y seguir a personas piadosas, pero uno debe investigar por su propia cuenta y buscar al Señor con todo su ser. Su carácter será forjado mediante su íntima comunión con Dios y dependerá del tiempo que usted decida dedicarle, no de lo que otros puedan darle.
  2. Sea ejemplo de su fe (I de Pedro 3:15 NTV)
    No sólo basta con leer la Biblia, el cristiano debe obedecerla. En este punto hay que tomar una pausa y preguntarse, ¿Realmente las personas pueden ver a Cristo en mí? Muchas veces el cristiano no tiene cómo presentar defensa de su fe porque su vida no la respalda. Por ejemplo, en público algunos cristianos quieren defender el diseño divino para el matrimonio, pero en casa no practican los principios bíblicos que Dios ha establecido para el matrimonio. Esto es lamentable porque para nosotros los cristianos, obedecer la Biblia debe ser la respuesta natural a una relación íntima con el Señor.
  3. Investigue sobre lo que sucede.
    En algunas ocasiones el cristiano se deja arrastrar por lo que el mundo dice, como por ejemplo, que un aborto es justificable bajo ciertos parámetros. Sin embargo, el problema en sí no está en qué situación se realiza un aborto, sino que se está permitiendo a la sociedad definir quién es una persona y quién tiene derecho a la vida. El filósofo Michael Tooley, previamente de la Universidad de Stanford y ahora de la Universidad de Colorado dijo: “pienso que es lamentable que la mayoría de la gente utilice términos como ‘persona’ y ‘ser humano’ en forma intercambiable. Las personas tienen derechos, pero no cada ser humano puede ser considerado una persona.” Su regla es que “un organismo posee un derecho a la vida solamente si posee el concepto de sí mismo como un sujeto continuo de experiencias y de otros estados mentales, y cree que él mismo es una entidad continua.” Para Tooley, el infanticidio se permite hasta una semana después del nacimiento. Se supone que un anciano con una enfermedad cerebral degenerativa tampoco cumpliría con sus requisitos, y no sería una persona con derecho a la vida.

 

¿Para Dios, quiénes son las personas? ¿Quiénes tienen derecho a vivir? ¿Acaso ha delegado Dios a alguien la potestad de dar y quitar la vida? ¡Absolutamente, NO! El cristiano debe investigar e ir más allá de lo que sucede a la luz de la Palabra de Dios.

La Biblia dice que vendrán tiempos difíciles (Juan 16:33) y sin dudas estos tiempos no son fáciles; pero, también dice que debemos confiar en Dios porque Él ha vencido el mundo. Cristiano, este no es nuestro hogar permanente y las aflicciones de este mundo no se comparan a la gloria venidera (Romanos 8:18). Sin embargo, frente a tanto caos: confiemos en el Señor, profundicemos en nuestra relación con Dios y vivamos lo que su Palabra dice. De esa forma el mundo podrá ver en nosotros al Jesucristo que muchas veces rechazan. Y si usted estimado lector no conoce a Jesucristo como su Salvador personal, pero cada día se asusta más por todo lo que ve, entienda que todas estas cosas son resultado del pecado. La Biblia dice que todos somos pecadores (Romanos 3:23), pero que Jesús murió por nuestros pecados y nos ofrece perdón y vida eterna al confiar en Él (Juan 3:16-18).

Haga suya esta promesa maravillosa:

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31).

 

Juliette BelanceEl Cristiano frente a los Problemas Morales Contemporáneos